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Palabras de Condolencia

Richard J. H. Smith, Profesor y Vice presidente
Departmento de Otorrinolaringología
Universidad de Iowa

Mi primer encuentro con el Dr. Shuhei Ogita fue a comienzos de los años 1990 aunque ya habíamos mantenido correspondencia durante varios años antes de su visita a la ciudad de Iowa. Dio una conferencia en el Curso Anual de Iowa sobre el Cáncer de Cabeza y Cuello y la Cirugía Reconstructiva, la cual fue extraordinario tanto por su calidad científica como en su potencial para cambiar el tratamiento de malformaciones linfáticas. Estos hematomas congénitos relativamente raros del sistema linfático se diagnostican típicamente en niños menores de 2 años de edad. Ocasionalmente se produce la resolución espontánea pero más a menudo estas lesiones enormes y crecientes no se resuelven. Se require la excisión quirúrgica conservando cuidadosamente las estructuras neurales y vasculares implicadas en las lesiones. Con la excisión completa, las recurrencias no son comunes pero en la mayoría de los casos, las malformaciones linfáticas no se pueden extirpar completamente sin morbosidad considerable. Como consecuencia de eso, un significativo recrecimiento ocurre a un tercio de los niños pacientes.

Como todos los doctores quienes tratan a niños con malformaciones linfáticas, el Dr. Ogita estaba frustrado con esta realidad y a mediados de los años 1980, exploró el uso de la terapia OK-432 como una forma alternativa. El OK-432 se produce por la liofilización de una mezcla cultivada de baja virulencia Su del estreptococos hemolítico (inglés: streptococcus pyogenes) del Grupo A, el cual ha sido incubado con penicilina G. En el 1975, el Ministerio de Salud y Bienestar de Japón lo aprobó su uso como un modificador biológico de la respuesta para los cánceres de cabeza y cuello, y el Dr. Ogita presentó el uso del OK-432 en el tratamiento de nueve niños con linfangiomas macroquísticos. La regresión completa fue observada en ocho de esos niños dentro de 2 o 3 meses después de la terapia a pesar de que 3 niños necesitaron más de una inyección para lograr una respuesta.

Incitado por estos éxitos, el Dr. Ogita ofreció su terapia a otros pacientes y nos animó a iniciar el estudio multiinstitucional a nivel nacional en los EE. UU. Los resultados preliminares del dicho estudio y de los estudios realizados en otros países muestran que el OK-432 usado para esclerosis de malformaciones linfáticas pruduce la regresión completa de lesiones en la mayoría de los niños. Comparada con la terapia quirúrgica, la OK-432 es más eficaz con una morbosidad más baja y costo más bajo.

Es una trágica pérdida para la mecidina que el Dr. Ogita falleciera a una edad tan joven, pero su legado vive en las caras de los niños que se ven cada semana para el tratamiento de malformaciones linfáticas macroquísticas. El Dr. Ogita ha cambiado el paradigma para el manejo de esta enfermedad y de su manera tranquila, compasiva y cuidadosa seguirá tocándonos a todos nosotros.

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