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Palabras de Condolencia

María Mejía Sánchez
Pediatrica y Neonatóloga

Linfangiomas - Perspectiva histórica

Desde la antigüedad se conocían las malformaciones vasculares linfáticas, se culpaba a la madre de la lesión y ésta se denominaba nevo materno, se creía que un niño podía quedar marcado in útero con representaciones de las emociones u objetos de deseo o repulsión de su madre. Por la similitud de las lesiones con ciertos alimentos, se tenía una nomenclatura basada en términos descriptivos que se mantiene aún hoy en día: hemangioma en “fresa” o “cereza”, mancha en “vino de oporto” y placa “salmón”, por citar algunos ejemplos.

Durante el siglo XIX, Virchow y su discípulo Dr. Werner propusieron una clasificación histológica de las Anomalías Vasculares de la Infancia. Virchow consideró a estas lesiones como tumores y las denominó, en base a la arquitectura de los canales que las constituyen angiomas simples, cavernosos y racemosos. Werner propuso una clasificación histomorfológica similar para las lesiones linfáticas, que utiliza aún hoy en día linfangiomas simples, cavernosos y quísticos.

En 1908, un patólogo, Adami, observó que no todas las lesiones vasculares se comportaban en forma similar. Propuso que el termino angioma debía utilizarse solamente para tumores vasculares verdaderos con crecimiento independiente.

La distinción en la actividad biológica fue enfatizada en 1982 con Mulliken y Glowacki, que definieron hemangiomas como tumores endoteliales verdaderos que muestran una fase proliferativa. El grupo de lesiones vasculares constituidas por capilares, venas, linfáticos o arterias estructuralmente anormales; sin capacidad de crecimiento ni de regresión y con un recambio celular normal, fue considerado como malformaciones vasculares.

En cuanto al tratamiento, se ha recomendando la resección quirúrgica como de primera elección , pero aún en las manos más expertas el porcentaje de compli- caciones es alto del 12 a 33 %, y el rango de recurrencia es del 15 a 53 %. A través de los años múltiples estrategias no quirúrgicas han sido recomendados, como la radioterapia, uso de antibióticos como la bleomicina, solución alcohólica de zein(Ethibloc), agua caliente así como muchos otros, sin embargo por sus pobres resultados algunos y otros por las lesiones secundarias, tanto sistémicas como locales han sido abandonados o poco utilizados.

En 1987, el Dr. Shuhei Ogita publica sus resultados usando OK-432 en niños, reportando la regresión total de los linfangiomas en 8 de 9 casos tratados. El genio revolucionario para el conocimiento y tratamiento de los linfangiomas había nacido. A partir de entonces los excelentes resultados reportados con este tratamiento alrededor del mundo, no sólo cambiaron y lo siguen haciendo la elección del tratamiento quirúrgico como el de primera elección. Cada vez más niños han sido tratados con esta modalidad de tratamiento y más médicos se han interesado no sólo en la sustancia de 0K-432 , sino también en el estudio de las malformaciones vasculares linfáticas. Los pacientes con linfangiomas ahora han aparecido en mayor número en México, no consideramos que haya incrementado el porcentaje de estos pacientes, sino que ahora los médicos tienen una opción más efectiva y segura para dichos pacientes. Antes de esta terapéutica los médicos dife- rían la atención para estos pacientes y evitaban tratarlos , por lo que la mayoría de ellos no recibían ningún tipo de tratamiento, y un gran porcentaje de los que si recibían tratamiento presentaban secuelas neurológicas y/o vasculares, o cicatrices que incrementaban el aspecto antiestético de las lesiones. El descubrimiento del DR. OGITA ha cambiado la calidad de vida de los pacientes con linfangioma así como el de sus familiares.

LA GENIALIDAD DEL DR. SHUHEI OGITA EN UTILIZAR OK-432 (Picibanil) en el tratamiento de los linfangiomas, es el avance más importante que se ha dado en el capítulo de las malformaciones linfáticas, desde el conocimiento de los mismos. Y consideramos que es en la actualidad el PATRÓN DE ORO, para los Pacientes con linfangiomas.

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Aspecto Humanístico y su relación con México del Dr. OGITA

En 1993, El Dr. Shuhei Ogita conoce el primer caso de un niño mexicano con linfangioma, de nombre Carlos, quien tiene que trasladarse al Japón para recibir su tratamiento casi al mismo tiempo otro niño mexicano de la ciudad de Mérida Yucatán , le solicita la aplicación del OK-432, sin la posibilidad en ese momento de que el niño pueda trasladarse al Japón, o que el Dr. Ogita pudiera acudir a México, así como la negativa de los médicos de dicha ciudad de emplear el OK-432 por desconocerlo,motivan al Dr. OGITA a realizar un curso de entrenamiento para médicos Mexicanos desde 1994 a 1997.

En 1995 la Dra María Mejía inicia la aplicación de OK-432 a su regreso de Japón ya el forma institucional en los Hospitales Torre Médica y Hospital Infantil de México, de la ciudad de México y se presentan en 1997 en el Congreso Nacional de Pediatria en el Centro Médico Nacional se presenta los resultados completos de los primeros 12 niños mexicanos tratados con OK-432, y en 1998 se publican dichos resultados en las Actas Pediátricas de México.

En 1999 llega a la ciudad de México por primera vez el DR Ogita al Hospital Torre Médica y al Hospital Infantil de México, donde imparte en forma magistral su Conferencia, impactando grandemente a los médicos y pacientes, no sólo por sus resultados, sino también `por su gran humanismo, ética, calidez humana y su profundo compromiso para con los pacientes y su salud.

Es en esa visita cuando expresa su deseo de que dicho tratamiento pueda llegar A TODOS LOS NIÑOS MEXICANOS QUE TENGAN LINFAGIOMA, Y QUE LO DESEEN , SIN IMPORTAR SU LUGAR DE RESIDENCIA, NI SU SITUACIÓN ECONÓMICA.

En noviembre de 2002, Dr. Ogita regresó a la ciudad de México al Primer Congreso Internacional de Otorrinolaringología Pediátrica, visitando nuevamente El Hospital Torre Médica y el Hospital Infantil de México, constatando la gran cantidad de pacientes que se beneficiaban con su tratamiento , recibiendo muestra de cariño y admiración por los familiares de los pacientes y los médicos.

Para los que tuvimos la gran fortuna de conocer y recibir las grandes enseñanzas del Honorable Dr. SHUHEI OGITA, no sólo en el ámbito de los linfangiomas, sino en el aspecto de humanismo, gran calidad humana ,dedicación y profesionalismo que vertia el Sensei Ogita, su muerte representa un gran dolor, y una pérdida Insustituible. Pero nos reconforta el continuar difundiendo su Gran Obra.

Su espíritu y esencia vivirán por siempre , en cada sonrisa de los niños curados con OK-432.

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