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La Herencia del Dr. Ogita

Kazuaki Tokiwa, Vice director
El Centro Médico de Maizuru
La Organización de los Hospitales Nacionales

Actualmente estoy tratando a más de 100 pacientes que tienen malformaciones vasculares. La mayoría de ellos son pacientes con malformaciones linfáticas y el Dr. Ogita trataba a más de la mitad de estos pacientes. Casi cada semana les practico la terapia OK-432 la cual fue desarrollada y difundida por el Dr. Ogita. Entiendo que debe haber dado ansiedad y preocupación a muchos de ellos en los primeros momentos cuando heredé su trabajo sin tener suficiente tiempo para conocernos debido a la repentina muerte del Dr. Ogita. Recientemente me he dado cuenta de que sigo parte de su trabajo, y al mismo tiempo, siento l luz y la sombra que el Dr. Ogita debió experimentar en el momento que decidió luchar contra enfermedades de difícil curació como su trabajo de vida.

Una vez que el Dr. Ogita estaba dedicado al tratamiento e investigación de tumores malignos pediátricos, yo era el único estudiante guiado por él en la tesis doctoral. El tema de mi investigación era sobre el tratamiento del neuroblastoma, que es un cáncer pediátrico. El Dr. Ogita me enseñó desde el comienzo del curso, la metodología detallada, cómo manejar animals experimentales, cómo analizar los resultados de investigación, y cómo escribir tesis doctoral. Él me acompañó en mi primer viaje a un congreso internacional y me influenció grandemente cuando tomé una decisión sobre mi futuro como medico científico. Por lo tanto, ser su sucesor de la medicna clínica que ha desarrollado el Dr. Ogita significa para mí la expresión de mi condolencia y de mi agradecimiento.

Las malformaciones linfáticas se clasifican morfológicamente como macroquísticas, microquísticas, y su mezcla. También se conoce en el presente que la terapia OK-432 es dramáticamente efectiva para el tratamiento de malformaciones macroquísticas. Cuando se observa la recuperación completa del cuerpo y el espíritu de los pacientes aquejados por lesiones hinchadas, tanto los pacientes como sus familias se quedan llenos de alegría. En ese momento, seguramente el Dr. Ogita estaba en la luz mirándola a través de sus gafas. Por otra parte, es difícil tratar malformaciones microquísitas y mezcladas, el Síndrome de Klippel-Trenaunay-Weber, entre otras, y hay casos en que la terapia esclerosante no es suficientemente efectiva para curarlos. Incluso en esos casos, el Dr. Ogita se ha enfrentado con los pacientes de estas enfermedades. A veces, a pesar de estar en una situación impredecible como andar a tientas en la oscuridad total, el Dr. Ogita alentaba a pacientes y sus familias con su espíritu excepcionalmente fuerte. Estoy profundamente impresionado con su sombra cuando recuerdo continuos esfuerzos del Dr. Ogita como médico en tratar las enfermedades que son intratables. Pero, cuando el Dr. Ogita sonreía a los pacientes y sus familias escondiendo esa sombra, seguramente debían de haber percibido como un salvador, como un gran árbol manteniéndose firme en un desierto.

Los grandes trabajos realizados del Dr. Ogita en el tratamiento de malformaciones linfáticas ahora son reconocidos y seguídos a nivel internaiconal. A pesar de que es elogiado por el mundo, era algo natural para él como médico, arrojar la luz sobre los pacientes profundamente heridos en el corazón quienes le llegaban para pedir su ayuda. Y creo que el Dr. Ogita quería enseñarnos la postura que debe tomar un doctor más respetado: tratar a los pacientes y sus familias desde su punto de vista. Deseo acercarme al médico ideal que el Dr. Ogita nos ha indicado dedicándose en el tratamiento de los pacientes. Y cumplirlo será mi misión que reverenciará la memoria del Dr. Ogita.

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